Hace tres días habría sido el 88 cumpleaños de Marilyn Monroe.
Mi ídolo hasta la obsesión durante la adolescencia, y una de mis actrices favoritas hasta la fecha. En realidad, uno de mis humanos favoritos de la historia del siglo XX. O una de mis mujeres preferidas. Tanto da, que da lo mismo? En realidad, no.
La frase que da título a este post la he leído hasta la saciedad, y este año, al hablar de la conmemoración de su aniversario, vuelvo a encontrármela. Ya es una fórmula hecha, que se usa para definir al personaje, tan oída que incluso se identificaría de quién hablamos sin su nombre al lado. Se ha convertido en un sello, e incluso en una redundancia. Quien escogió este concepto para encabezar el primer artículo de la Vogue, Marie Claire, Telva... (qué se yo en qué medio de construir tendencias apareció por vez primera) podría estar viviendo de los derechos de la frase. Pero sin duda este concepto, como tantos otros que se repiten, acaba por no ser registrado, escuchado ni entendido, sino que pasa de largo y se incluye en el idiolecto popular. Y ese es el tema. Que de una manera distraída, se impone una realidad, se generaliza, se acota y se deja bien cerradita para que no haya lugar para la confusión: Si Marilyn es "el eterno femenino", todo lo que no se parezca a Marilyn, está fuera del género femenino (o del concepto de lo que se acepta como femenino). O dicho de otro modo, lo que no es Marilyn, no es femenino. (Mujer con curvas, rubia, con tacones, preferiblemente con falda, con las tetas grandes, y lo que es más importante, con disposición total y permanente al género masculino -conste que hablo del personaje creado para el cine, nunca de Norma Jean- ingenua, infantil y a la vez sensual...). Hay que añadir que la frase es un concepto que se me antoja acorazado. No tiene fisuras, y deja su significado completamente impenetrable a las interpretaciones, porque contiene el epíteto "eterno" que no está escogido azarosamente, ni es algo inofensivo. No, no. "Eterno" no deja hueco en el tiempo para nada más. Eterno dura para siempre jamás de los jamases, así que si apareciese cualquier otra muestra de algo que pudiese ser llamado femenino, no vale, porque lo eterno es infinito.
Evidentemente, este constructo es posterior a la propia Marilyn, que desde luego, creó algo genuino que no existía, de una forma infinita y eterna, pero no creo que estuviera pensando en esas cosas de lo femenino en estos términos que nos cuentan hoy, ya que por lo que nos queda de ella, sin duda fue muchísimo más abierta que todos los que la etiquetan.
Podemos ver entonces, una imposición sobre el propio personaje, una sujeción del modelo para su uso casi como arma. Como arma que elimina al resto de mujeres que amenazan con plantear un femenino plural, un femenino sin tetas, o sin tacones, o sin falda... Un femenino personal.
Realmente me cuesta no ver un trasfondo político y social que tiene que ver con una ideología también, dentro del discurso del patriarcado. Un tipo de estética que, a día de hoy se torna en conservadora, convencional y tremendamente machista. Una estética del capitalismo, de las firmas y el lujo, como imponía Hollywood.
Si la inmensa Marilyn tuviera hoy 88 años (ella que se divertía mostrando a su propio personaje por la calle, y en actos públicos, casi como una precursora del acto performativo), si no la hubieran devorado esos hombres poderosos que manejaban el mundo en agosto de 1962, si no hubiera sido instrumento, sello y estandarte de todo un país que fue desechado cuando convino... Estoy segura de que hubiera sido tan exultantemente rompedora y se habría transformado tanto, que probablemente no estaría conforme con gran parte de lo que se ha construido sobre ella y ese ahora llamado "eterno femenino".
Y nos siguen diciendo desde las revistas, utilizando a otras mujeres, si somos femeninas o no.
Si Marilyn levantara la cabeza!
Sandra Dominique
Mi ídolo hasta la obsesión durante la adolescencia, y una de mis actrices favoritas hasta la fecha. En realidad, uno de mis humanos favoritos de la historia del siglo XX. O una de mis mujeres preferidas. Tanto da, que da lo mismo? En realidad, no.
La frase que da título a este post la he leído hasta la saciedad, y este año, al hablar de la conmemoración de su aniversario, vuelvo a encontrármela. Ya es una fórmula hecha, que se usa para definir al personaje, tan oída que incluso se identificaría de quién hablamos sin su nombre al lado. Se ha convertido en un sello, e incluso en una redundancia. Quien escogió este concepto para encabezar el primer artículo de la Vogue, Marie Claire, Telva... (qué se yo en qué medio de construir tendencias apareció por vez primera) podría estar viviendo de los derechos de la frase. Pero sin duda este concepto, como tantos otros que se repiten, acaba por no ser registrado, escuchado ni entendido, sino que pasa de largo y se incluye en el idiolecto popular. Y ese es el tema. Que de una manera distraída, se impone una realidad, se generaliza, se acota y se deja bien cerradita para que no haya lugar para la confusión: Si Marilyn es "el eterno femenino", todo lo que no se parezca a Marilyn, está fuera del género femenino (o del concepto de lo que se acepta como femenino). O dicho de otro modo, lo que no es Marilyn, no es femenino. (Mujer con curvas, rubia, con tacones, preferiblemente con falda, con las tetas grandes, y lo que es más importante, con disposición total y permanente al género masculino -conste que hablo del personaje creado para el cine, nunca de Norma Jean- ingenua, infantil y a la vez sensual...). Hay que añadir que la frase es un concepto que se me antoja acorazado. No tiene fisuras, y deja su significado completamente impenetrable a las interpretaciones, porque contiene el epíteto "eterno" que no está escogido azarosamente, ni es algo inofensivo. No, no. "Eterno" no deja hueco en el tiempo para nada más. Eterno dura para siempre jamás de los jamases, así que si apareciese cualquier otra muestra de algo que pudiese ser llamado femenino, no vale, porque lo eterno es infinito.
Evidentemente, este constructo es posterior a la propia Marilyn, que desde luego, creó algo genuino que no existía, de una forma infinita y eterna, pero no creo que estuviera pensando en esas cosas de lo femenino en estos términos que nos cuentan hoy, ya que por lo que nos queda de ella, sin duda fue muchísimo más abierta que todos los que la etiquetan.
Podemos ver entonces, una imposición sobre el propio personaje, una sujeción del modelo para su uso casi como arma. Como arma que elimina al resto de mujeres que amenazan con plantear un femenino plural, un femenino sin tetas, o sin tacones, o sin falda... Un femenino personal.
Realmente me cuesta no ver un trasfondo político y social que tiene que ver con una ideología también, dentro del discurso del patriarcado. Un tipo de estética que, a día de hoy se torna en conservadora, convencional y tremendamente machista. Una estética del capitalismo, de las firmas y el lujo, como imponía Hollywood.
Si la inmensa Marilyn tuviera hoy 88 años (ella que se divertía mostrando a su propio personaje por la calle, y en actos públicos, casi como una precursora del acto performativo), si no la hubieran devorado esos hombres poderosos que manejaban el mundo en agosto de 1962, si no hubiera sido instrumento, sello y estandarte de todo un país que fue desechado cuando convino... Estoy segura de que hubiera sido tan exultantemente rompedora y se habría transformado tanto, que probablemente no estaría conforme con gran parte de lo que se ha construido sobre ella y ese ahora llamado "eterno femenino".
Y nos siguen diciendo desde las revistas, utilizando a otras mujeres, si somos femeninas o no.
Si Marilyn levantara la cabeza!
Sandra Dominique

